Tan rápido como un chisme.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Todo amor tiene su gasto
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
Tempran es la castaña que por Mayo Regan.
Aquí paz y en el cielo gloria.
La lluvia viene después de los bosques.
En Abril, dos horas de siesta es dormir.
No te fíes del sol del invierno.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Aquí el más tonto hace relojes.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Hablara yo para mañana.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
Agosto y vendimias no son todos los días.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Variante: Por Santa Lucia, acorta la noche y alarga el día.
El relajo es dulce después del trabajo.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Cada día, su pesar y su alegría.
Hoy que puedo lo haré; que mañana, no sé si podré.
En todas partes tiene la semana su martes.
A cada día su pesar y su esperanza.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
A mucho vino, poco tino.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
El juez que toma, presto es tomado.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Hacer el agosto.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.