El que espera desespera.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
El cliente siempre tiene la razón.
Quien hijos ha, no reventará.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Antes muerte que vergüenza.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
En el refugio del otro vive cada uno
El perro con rabia, de su amo traba.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
El demonio no duerme.
Buen podador, buen viñador.
Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Pan ajeno nunca es tierno.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Alabanza propia, mentira clara.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
El que se escusa, se acusa.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
El que venga atrás que arree.
Hay que sufrir para merecer.