Deja al maestro, aunque sea un burro.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Quien tiene madre puta no es huérfano.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
El buen hijo a su casa vuelve.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
La madre y el delantal, tapan mucho mal.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
El que no tiene hijos, los educa bien.
De los hijos, el que muere, el más querido.
El hijo que está en casa no es estimado por los padres.
A buen juez, mejor pastor.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
El maestro sabe lo que hace.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Antes es Dios que los santos.
A buen capellán, mejor sacristán.
Madre muerta, casa deshecha.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
De casa del abad, comer y llevar.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
No hay madre como la de uno mismo.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
El ocio es el padre de todos los vicios.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Madre ardida hace la hija tollida.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
La ocasión es la madre de la tentación.