Hijo de tigre nace pintado, y el de la chucha rabipelado.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
La barriga llena da poca pena.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Hay que dar el todo por el todo.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Al calvo pelón como al niño cagón.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Principio quieren las cosas.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
Al hijo de tu vecino límpiale el moco y métele en casa.
Todos los hijos de puta tienen suerte.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
La última cuenta la paga el diablo.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Nacer de pie.
El mejor maestro de espada muere a manos del que no sabe nada.
El que se casa, quiere casa.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Te casaste, te frego.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Nunca falta Dios a los pobres.
El haragán es el hermano del mendigo.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Juez cabañero, derecho como sendero.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
El que bien ama, tarde olvida.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.