Donde hay patrón no manda criado.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Es puerco de la misma manada.
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
O Cesar, o mierda.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
La justicia de Don Benito, que ahorcaba al hombre y después investigaba el delito.
Al pino por donde vino.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Hijo mimado, hijo malcriado.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Agrandado como alpargata de pichi.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Abogado, juez y doctor, cuanto más lejos, mejor.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Manda, manda, Pedro y anda.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Cada cual es rey en su casa.
Para vos me peo y para otro me afeito.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Ama el sol, el que tiene sombra
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
El aceite es: armero, relojero y curandero.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
De bajada todos los santos ayudan
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
A quien vela, todo se le revela.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Dios castiga sin piedra ni palo.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.