Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Dios me lo dio y Dios me lo quitó, bendito sea Dios.
A gran culpa, suave comprensión.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
Tanto quiso el demonio a sus hijos, que les sacó los ojos.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
El uso hace al maestro.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Una madre es para cien hijos, y cien hijos no son para una madre.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Buena es la linde entre hermanos.
Se heredan dinero y deudas
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Tu médico sea cristiano, y tu abogado pagano.
Hoy es discípulo de ayer y maestro de mañana.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Contra la muerte no hay ley, mata al papa, mata al rey.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
A la hija, tápala la rendija.
A la que te criaste, te quedaste.