Obra acabada, maestro al pozo.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
En la casa del cura siempre hay hartura.
A buen amigo buen abrigo.
Nada mejor en la vida, que una familia unida.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
A gran pecado, gran misericordia.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
A confite de monja pan de azúcar.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Más vale pan duro que ninguno.
De tus herederos, sé tu el primero.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
Los dioses ayudan al que trabaja
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
A Dios, llamaron tú.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
El paraíso está en el regazo de una madre.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Quien no llora, no mama!
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Al erizo, Dios le hizo.
Como canta el abad responde el monaguillo.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
El casado casa quiere.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
No puede el cura a la par, decir misa y confesar.
Hijos casados, trabajo doble.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
A la hija muda, su madre la entiende.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
Muerto, ¿quieres misa?.