Julio, lo verde y lo maduro.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Si quieres tener dinero, quédate siempre soltero.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
En esta vida no hay dicha cumplida.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Mal reposa la vida dudosa.
Entre salud y dinero, salud primero.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
El trabajo y la economía son la mejor lotería.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Jugar la vida al tablero.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Hay que dar tiempo al tiempo.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Conseguir una mujer bella es fácil, lo difícil es conservarla.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Todo lo que no es dado es perdido
El agua hace sudar; el vino, cantar.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
A confite de monja pan de azúcar.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
Para todo perdido, algo agarrado.