Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Cuanto más queremos a nuestros amigos menos los lisonjeamos. Cuanto menos los queremos más los lisonjeamos
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Para su madre no hay hijo feo.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
La belleza es un reino que dura poco
Sin precio no se han las mujeres.
La muerte hace reflexionar.
La razón es de quien la tiene.
Besos a menudo mensajeros son del culo.
Febrero el corto, el pan de todos.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Por enero florece el romero.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Feria de loco es el mundo todo.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
El oro luce, y la virtud reluce.
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Ofrecer el oro y el moro.
Soñar no cuesta nada.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
La paciencia es el puerto de las miserias.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
El llanto es el privilegio del hombre.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Marido, comprad vino; que no lino.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.