La bondad, quien la tiene la da.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Alegría, belleza cría.
El que algo quiere, algo le cuesta.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Casarás y amansarás.
Querer sanar es media salud.
El que se casa, quiere casa.
La edad primero que la belleza.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
Los ojos son el espejo del alma.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
El odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
La alegría intensa es cosa seria
El interés dueño del mundo es.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
El vino y la verdad, sin aguar.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Lo escaso es siempre lo más bello.
Quien más tiene, más quiere.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
Come y bebe, que la vida es breve.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Hijos y mujer añaden menester.
Al potro y al niño, con cariño.
El día que te casas, o te curas o te matas.
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Alegrías secretas, candela muerta.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Los pies van donde va el corazón
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
La alegría en el alma sana se cría.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Hay que dar el todo por el todo.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.