El corazón engaña a los viejos.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Los hijos son lo que la madre quiere.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
La amistad entre los hombres que se estiman es como la luna nueva que crece a medida que pasan las noches
El corazón de un niño: espera lo que desea.
La vida es un juego.
Quien ama la guerra, no quiere la paz.
Apenas si ha nacido, y ya quiero marido.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
El que con locura nace, con ella yace.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Los grandes pensamientos nacen del corazón, los grandes sentimientos vienen del cerebro
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
A Dios, lo mejor.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Aquel a quien amamos no tiene defectos; si le odiáramos, carecería de virtudes.
Lo quiero, para ayer.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
La lujuria nunca duerme.