Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
Tras el vicio viene el lamento.
La alegría intensa es cosa seria
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
A marido ausente, amigo presente.
A la cama no te irás sin saber algo más.
La pasión embellece lo feo
Si eres clemente, serás feliz siempre.
Casa de esquina, para mi vecina.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Ten en dos bancos el culo por si te fallará uno.
El ama brava, es llave de su casa.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Se supone que es una virgen; en resumen, todo va bien.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Deja tranquilos a los perros que duermen.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Ramal y bozal, para el animal.
Bodas y aguas, como son guiadas.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Mi secreto, en mi pecho.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra