De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
El yerro encelado, medio perdonado.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Al cerdo más ruin, la mejor bellota.
Ya los perros buscan sombra.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Burlas que son veras, otro las quiera.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
A diente cogen la liebre.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Por San Blas, el besugo atrás.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Cuídate de los lobos con piel de cordero.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Un arma es un enemigo para su dueño.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Saber es poder.
El que a burros favorece, coces merece.
A braga rota, compañón sano.
Boñigas hacen espigas.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
Necio es quien con necios anda.
La fiera de más fiereza, no es el tigre, es la tigresa.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
A cada cabeza, su seso.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Quien ama a Beltrán ama a su can.
Los frailes en jubón, hombres son.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías