Más perdido que perro en misa.
Para todo perdido, algo agarrado.
Mal ganado es de guardar doncellas y mozas para casar.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
Dar de comer al diablo.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Santo que mea, maldito sea.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Buey viejo, surco nuevo.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Nunca falta Dios a los pobres.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
Santo Domingo, mal pan y peor vino.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
De tales devociones, tales costurones.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Buen abogado, mal cristiano.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
Más mamado que chupo de guardería.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
El que trabaja, no come paja
Reyes y mujeres no agradecen.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
A roma va, dinero llevará.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Amor de lejos, felices los cuatro
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
El que guarda siempre encuentra.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Dios no desampara a sus hijos.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
El garbanzo para San Marcos, ni nacido ni en el saco.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Lo nuevo guarda lo viejo.