Al mejor nadador se lo lleva el río.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Al mal dar, tabaquear.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
El vino abre el camino.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
Tras cada pregón, azote.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
Olla todos los días, a un santo cansaría.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Proba varón, que primero es San Antón.
Calles mojadas, cajón seco.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
El buen vino resucita al peregrino.
A cada santo su vela
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Ahullama no pare calabaza.
Salud y fuerza en el canuto.
A caracoles picantes, vino abundante.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Maestre por maestre, seálo éste.
Buena burra hemos comprado.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
La mujer rogada y la olla reposada.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Al buen vino, buen tocino.
Pecado callado, medio perdonado.
Del mal vino, buena borrachera.
Solo como Adán en el día de la madre
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Una gran ciudad es un gran desierto.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.