Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
Navarro, ni de barro
Ni llueca eches que pollos saques.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
A cuenta del tío rico trabajaba Perico.
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Enero mes torrendero.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
No hay moros en la costa.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
Para un viaje corto, cualquier borriquito es bueno.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Quien lengua ha, a Roma va.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
Más mamado que chupo de guardería.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Quien hizo una...hace dos
La sangre del pobre el rico se la come.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
A bestia loca, recuero modorro.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Pastelero a tus pasteles.
Putas y frailes andan a pares.
¿Usted qué come que adivina?
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Ayunar, o comer truchas.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
De mala sangre, malas morcillas.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
El que es perico donde quiera es verde.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
Las tormentas de San Juan quitan vino y no dan pan.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Aún no asamos y ya pringamos.
Siempre hay un roto para un descosido.