Tetas de mujer, tienen mucho poder.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Cabañes y Santibañez, Pinillos y Terradillos, se juntan los cuatro pueblos y no juntan un cuartillo.
Acá como allá, y allá como acá.
El mucho joder empreña.
Dinero de canto, se va rodando.
Al endeble todos se le atreven.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
El que tiene narices, no manda a oler.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
Toma y daca.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Pase mayo, y pase pardo.
El que poco tiene a poco aspira.
Por San Lucas, a Alcalá putas.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Febrero, cebadero.
Los pastores descuidados preparan muchos banquetes al lobo.
Un real de deuda, otro acarrea.
A padre avaro, hijo pródigo.
Quien hace por común, hace por ningún.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Necio que calla por sabio que pasa.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Por puerta abierta ladrones entran.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.