De suerte contentos, uno de cientos.
El burro busca al otro burro para rascarse.
Cabrito el de Marzo, cordero el de enero.
Mal ajeno, del pelo cuelga.
Estás más perdido que un juey bizco.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Mala yerba, mucho crece.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
El mal trago pasarlo pronto.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
Todavía aguas corren profundamente.
Después de que baile bien aunque sea fea.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Camarón que se duerme se lo chima el sapo..
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
Hombre prevenido vale por dos.
Ser lento en dar es como negar.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Tinto con jamón es buena inyección.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
Boda mojada, novia afortunada.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
El buen vino en vaso chico.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Cali es cali y lo demás es loma.
Caballo alquilado, nunca cansado.
Cuchillo malo, corta en el dedo y no en el palo.
Estoy más salado que la bragueta de un pescador.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
El pimiento pequeño es más picante.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
Como canta el abad responde el monaguillo.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
El perro que mucho lame, chupa sangre.
A dos puyas no hay toro bravo.
Fui a palacio, llegué bestia y regresé asno.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
El que primero llega, ése la calza.