Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
El qué se convierte en borrego será comido por el lobo.
Músico pagado, toca mal son.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Ni tan calvo ni con siete pelucas.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
A hombre desgarbado, dale de lado.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
Entre más apuro menos prisa.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
No da un tajo ni en defensa propia.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
Calma piojo que el peine llega.
El que es pendejo ni de dios goza.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Quien no tiene plata, no compra corbata.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Malo si izan, y malo, si no izan.
El hombre propone y Dios dispone.
Chico hoyo hace el que se muere apenas nace.
No arrojes margaritas a los puercos.
El pícaro en el penal, se afila más en el mal.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
Sin pito y sin flauta.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Buen podador, buen viñador.
Agua, poca, y jamón, hasta la boca.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Más fea que una patada en la canilla.
Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
La bonita es más bonita, con la cara lavadita.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Camino malo, pásalo pronto.
Le dieron como a violín prestado.
La prisa es la madre de la imperfección.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Haber muchos cocos por pelar.
A manos frías, corazón ardiente.
Mas pesado que un biberón de mondongo.