El gato maullador, nunca buen cazador.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Adulador; él es tu enemigo peor.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
Hombre chico, pensamientos grandes.
El que come aprisa, come mal.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Ni amigo jugador, ni tahúr mal bebedor.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
El gañán y el gallo, de un año.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Manos duchas comen truchas.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
El borracho, de nada tiene empacho.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Bien urde quien bien trama.
Domingo sucio, semana puerca.
A traidor, traidor y medio.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Blanco y en botella, leche.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Hacer la del humo.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Los de Morón como son, son.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Malo por malo, mi mujer es buena.
A tal amo tal criado.
Aseada aunque sea jorobada.
Dar carne al lobo.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Está más pelao que las rodillas de un cabro.
Cinco puercos son manada.
Olla tiznada, bien es guisada.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.