De Jaén, o fuleros o malajes.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Lengua malvada corta más que espada.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Por San Andrés, toma el puerco por los pies.
Hay gustos que merecen palos.
Como pecas, pagas.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Quien se excusa se acusa.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
¡Chínchate un ojo!
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Aquel que guarda siempre tiene.
Al mal dar, tabaquear.
El que paga mal, paga dos veces.
Yo estudio derecho, dijo el borracho.
El pasajero se conoce por la maleta.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
variante: Café hervido, café jodido.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
El loco, por la pena es cuerdo.
Rábanos y queso tienen la corte en peso.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
La puerca tira del tapón
Zapato os daré que tengáis que romper.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Ir por lana y volver trasquilado.
Donde dije digo, digo Diego.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Es más entrador que una pulga.
Café cocido, café perdido.
Hay que engordar al cochino, para sacar buen tocino.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.