Si el cuerpo es derecho no importa que la sombra sea torcida.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Como turco en la neblina.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Vayan las verdes por las maduras.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
De cuero ajeno, correas largas.
Cólera de amantes resurgir del amor
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
la ropa son alas.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Bien o mal, junta caudal.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
El jorobado no ve su joroba
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Una manzana roja invita piedras.
Dar palos de ciego.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Una vez en la llanura, incluso el tigre se ve a merced de un perro.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Entre lo salado y lo soso está el punto sabroso.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Buscar el mediodía a las 14 horas.
Hay que fijarse de que lado sopla el viento.
Si la manga no es amplia no ondea
A ratón con buen olfato, nunca lo sorprende el gato.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Bien haya quien a los suyos se parece.