Navarro, ni de barro
Es tiempo de vacas flacas
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
Harás quesos mil en el mes de Abril.
Estoy hasta las manos.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
Aceitunas y pan, y queso eso tiene la corte en peso.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Amigos pobres, amigos olvidados
A cada cerdo le llega su San Martín.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Molino que no muele, algo le duele.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Para cerdos, buenas son bellotas.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
Donde pan comes migas quedan.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Mal ganado es de guardar doncellas y mozas para casar.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
La lima, lima a la lima.
Muchas manos en la Hornillos, no Dejan probar morcilla.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
Si hay miseria, que no se note
Dar carne al lobo.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
Buenas judías la Mancha las cría.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
Por San Martín siembra el ruin.
De padres gatos, hijos michinos.
Rábanos y queso tienen la corte en peso.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Casa de esquina, para mi vecina.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces