Buen moro, o mierda u oro.
Qué bien canta María después de la comida.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
La muerte es lo único seguro que tenemos en la vida.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Casa ordenada, casa salvada.
De casa del abad, comer y llevar.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Al bueno por amor y al malo por temor.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Remienda paño y pasarás año.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Demasiada alegría es dolorosa
No hay duelo sin consuelo.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
Le quedo como anillo al dedo.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
Del ahorro viene la posesión.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
El amor nunca hizo ningún cobarde.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Fuiste doncella y viniste parida.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Coces de yegua, amor es para el rocín.