De los hombres se hacen los obispos.
Los hombres son mejores que su teología
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Dos capitanes hunden la nave.
Primero comer, que ser cristiano.
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
De sabios es variar de opinión.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Moro viejo, mal cristiano.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
No hay moros en la costa.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Que cada sacristán doble por su difunto.
Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
El que afloja tiene de indio.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Buen abogado, mal cristiano.
Fraile convidado echa el paso largo.
Los frailes en jubón, hombres son.
Los de Morón como son, son.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Buitres y milanos, primos hermanos.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Moro viejo no puede ser buen cristiano.