De trigo o de avena, mi casa llena.
Abogacía que no zorrocía.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
El que camina en terreno plano, jamas tropieza.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
En pocos miles, pocos cientos.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
La lengua, aunque no tiene huesos los quiebra.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
Cuanto más primo, más me arrimo.
Bailar con la más fea.
Cuando tu ibas, yo venia.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
La verdad sale en boca de los niños.
El que se pica, ajos come.
Las mujeres más hermosas, no siempre huelen a rosas.
Juez mal informado, fallo desacertado.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Lo bien hecho bien parece.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
No hay dos sin tres.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
Quien aprisa asa, quemado come.
Cuando una está con la regla, solita se las arregla.
Cartas cantan.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Le dieron gato por liebre.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Mano que te da de comer no has de morder.
Juez que dudando condena, merece pena.
Del que más ayudas, recibirás las puyas.
A la fuerza ahorcan.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.