Antes son mis dientes, que mis parientes.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
De padres bocois hijos cubetas.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Manos blancas no ofenden.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Lo que hay en España, es de los españoles.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Llagas viejas, tarde sanan.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
Idos y muertos, olvidados presto.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
A los tuyos, con razón o sin ella.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Arrieros somos y en el camino andamos.
En los nidos de antaño, no hay pájaros de hogaño.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
Es de bien nacido ser agradecido
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Cada quien, con su cada cual.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Ni mula con tacha, ni mujer sin raza.
Hablando la gente se entiende.
Tu hablar te hace presente.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Los frailes en jubón, hombres son.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
De todas maneras, aguaderas.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.