A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
El que por necesidad trabaja, poco tiene y poco gana.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
El amor existe tanto bajo la lana como bajo la seda
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Ni tanto ni tan calvo.
Cara de beato y uñas de gato.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Cojo con miedo, corre ligero.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Saber amar es mucho saber.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Para aprender, lo principal es querer.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
La confianza mata al hombre.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
A la vejez, viruelas.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
La belleza siempre tiene razón
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Lección dormida, lección aprendida.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.