A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
Cada palito tiene su humito.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Quien no valora la vida, no se la merece.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
Los mejores bienes, en ti mismo los tienes.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Bien haya quien a los suyos se parece.
De la risa al duelo un pelo.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
Amigo reconciliado, doble enemigo
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
No ser escaparate de nadie.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Barba remojada, medio afeitada.
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
A quien vela, todo se le revela.
Joven intrépido no deja memoria.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
A burlas, burlas agudas.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Culpa no tiene quien hace lo que debe.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
Quien no tiene quiere más.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Andar y callar, eso es negociar.