A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Más duro que sancocho de pata.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
Conseguir una mujer bella es fácil, pero conservarla es difícil
Ruin señor, cría ruin servidor.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
Quien mucho duerme, poco vive.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Siempre es mejor el camino más corto.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
El dinero diario, es necesario.
Dama tocada, dama jugada.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Más fácil es de la obra juzgar que en ella trabajar.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
El buey pace donde yace.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
Lunes y martes, fiestas holgantes; miércoles y jueves, fiestas solemnes.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
El mandar no quiere par.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
No es de hombre prudente nadar contra la corriente.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Crea fama y acuéstate a dormir.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
La salud no es conocida hasta que es perdida.
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.
Puede usar quien tenga en gana, su culo de palangana.
A pesar de ser tan pollo, tengo más plumas que un gallo.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
No hay herida que no sane que no sea de otra manera que con el tiempo.