Querer y no poder es más antiguo que el peer.
Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
Al que dice la verdad le ahorcan.
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
Vase la fiesta y resta la bestia.
Donde aprietan, no chorrea.
El viejo que se cura, cien años dura.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
No sufras por calenturas ajenas.
Al buen pagador no le duelen prendas.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
Es más seguro ser temido que ser amado
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
El muerto se asusta del degollado.
Al pan pan y al vino vino.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
Ni vive, ni deja vivir.
A la ballena todo le cabe y nada la llena.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Con pan y vino, se anda el camino.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Si no sabes a donde vas, regresa para saber de donde vienes.
Cada maestrito tiene su librito.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
La necesidad carece de ley.
El chofer que no es perito, no maneja sino el pito.
Por San Martín deja el cerdo de gruñir.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
El tiempo descubridor de todas las cosas.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Bolsa de pedigüeño siempre vacía.
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
A hurón cansado, madriguera nueva.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Conocido el daño, el huirlo es sano.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.