Deja la h de ayer para hoy.
A la mujer y a la guitarra, hay que templarla para usarla.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Que cada sacristán doble por su difunto.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Beber por jarra penada, no me agrada.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
La cabra siempre tira al monte y no se resbala por el peñasco.
Jinca la yegua.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Mayo ventoso, año hermoso.
La ambición mató al ratón.
Al maestro, cuchillada presto.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Hasta la salud necesita descanso.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
No es lo mismo hablar con el torno que con las monjas.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Suelo mojado, cajón seco.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
Buena fama merece quien por su patria muere.
La vida mejora de hora en hora.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Quien se casa por dinero, no se llama caballero.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
Estar como las putas en cuaresma.
La ensalada, bien salada, poco avinagrada y bien aceitada.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
El buen instrumento saca maestro.
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
Moza que con todos bromea, no se si lo es, pero quizás lo sea.
Cada día trae su propio afán.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Donde no hay celos no hay amor.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
A grandes cautelas, otras mayores.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
La fantasía es más veloz que el viento