La vida no vale nada, pero nada vale tanto como la vida.
Llegar y besar, suerte es singular.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
La verdadera mezquita es la que se construye en el fondo del alma.
Acertar errando es suerte y no talento.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
Como quitarle el poto a la jeringa.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Un lago se forma gota a gota.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Gusto secreto, no es gusto entero.
Cada uno halla horma de su zapato.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
Basura es todo lo que en el suelo se barre, y aunque remonte a las alturas, cuando baje seguirá siendo basura.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
El vaso malo nunca se cae de la mano.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Esta es la gota que derramo el vaso.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
El ladrón no roba jamás una campana.
La libertad es un pan bien cocido
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Pájaro viejo no entra en jaula.