Iglesia, o mar, o casa real.
Pan tierno, casa con empeño.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Podrás cortar todas las flores, pero no podrás impedir la llegada de la primavera.
No necesito tecomates para nadar.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Flor de Marzo, no quiebra el carro.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
A la vejez, viruelas.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Hasta lo que no come le hace daño.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Al mal dar, tabaquear.
Con la misma vara que midas serás medido.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Lo que madura pronto, se pudre temprano.
Está más perdido que una cucaracha en un baile de gallinas.
Muerte deseada, vida prolongada.
El que quiera peces que se moje el culo.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
Más come en una semana un gato que cien ratones en todo un año.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
En Agosto trilla el perezoso.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
En la boda, quien menos come es la novia.
Mujer precavida vale por dos.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
No hay mejor condimento que el hambre.
No hay cosa que no tenga su contra.
Haz buena harina y no toques bocina.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Dios aprieta pero no ahoga.
Por enero florece el romero.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.