Para San Antón, gallinita pon.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Ir uno de infantería.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Aquí no hay más cera que la que arde.
Hace mucho más año un hacha en la boca que en la mano.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Más pesado y más malsano, que la carne de marrano.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Es más vago que la quijá de arriba.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Hasta que el cuerpo aguante.
La lengua no es de acero, pero corta.
El miedo no anda en burro.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
A cabrón, cabrón y medio.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Jumento es un gran suplefaltas: si no hay caballo, él trota; si no hay buey, él ara.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Es más fácil cazar moscas con miel que con vinagre.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
Allí tiene la gallina los ojos, donde tiene los huevos y los pollos.