Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
¿Tú liebre, y vas a cazar?.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Las cañas se vuelven lanzas.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Boca ancha, corazón estrecho.
No es por el huevo, sino por el fuero.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Vida bien concertada, vida holgada.
Todo mono sabe en que palo trepa.
Flor temprana fruto no grana.
No creo en brujas, pero que las hay las hay.
Mula coja ni puta no Mejorana nunca.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
El burrito siempre busca pastito tierno.
A mala leña un buen brazado.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Tiene que ser muy duro el invierno cuando un lobo muerde a otro.
Una manzana roja invita piedras.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Barriga lisa no necesita camisa.
Tira más pelo de coño que calabrote de marinero.
Quien acomete vence.
Tetas de mujer, tienen mucho poder.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
El hambre es la mejor salsa
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
El cuco que no canta en Abril, o está malo, o se quiere morir.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Una flecha sola, puede ser rota fácilmente, pero, muchas flechas son indestructibles
Dicen y dirán que la pega, no es gavilán.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Como chancho en misa.
Adán comió la manzana y aún nos duelen los dientes.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Quien siembra, siega.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.