Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Llevar agua al mar.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Al rey muerto rey puesto.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
El dinero no es Dios; pero hace milagros.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.
Deja la h de ayer para hoy.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
¡A darle que es mole de olla!
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Pensando en pajarito preña'o
Cuando Dios dio púas al erizo, bien supo lo que hizo.
El vicio, saca la casa de quicio.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Puede usar quien tenga en gana, su culo de palangana.
Esto está color de hormiga.
Dios nos libre de un ya está hecho.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
Con lo que Juan mejora, Pedro empeora.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Quien quiere ser rico y no quiere trabajar, presto vendrá a hurtar.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Lo bien hecho bien parece.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Los hombres son mejores que su teología
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
De ensalada, dos bocados y dejada.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Quien en ti se fía, no le engañes.
Chica centella gran fuego engendra.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Al mal circo le crecen los enanos.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.