Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
A la fortuna, por los cuernos.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
A dos palabras tres porradas.
¿Quién con una luz se pierde?
Para muestra basta un botón.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Sube la escalera como viejo, y llegarás como joven.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Pájaros de un mismo plumaje vuelan juntos.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Cada uno se rasca donde le pica.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
La suerte es loca y a todos nos toca.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
El pecado te acusa.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
De lo que no sabes, no hables.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Falso por natura, cabello negro, la barba rubia.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
La Cruz, la viña reluz.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.