Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Cuando pasan rábanos, cómpralos.
La novia del estudiante nunca llega a ser la esposa del profesionista.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
Ojo al parche.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
No hay don sin din.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Libro prestado, perdido o estropeado.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Al mal amor, puñaladas.
Carga que place, bien se trae.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
No hay dicha, sino diligencia.
De sabios es cambiar de parecer.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Mejor precavido, que arrepentido.
Criado y caballo, un año.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
El que está a las duras, está a las maduras.
De ninguno seas muy compañero.
Son más los días que las alegrías.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Pocas palabra y muchos hechos.
Pagan justos por pecadores.
Confesión hecha, penitencia espera.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Amigos hay pesados y enemigos ligeros.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Primero es Dios que todos los santos.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.