El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Las armas las cargan el diablo.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
El que debe y paga, descansa.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Escatimar y dar a putas.
El que tiene boca, se equivoca.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
A secreto agravio, secreta venganza.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
Entre sastres, no se pagan hechuras.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Acércate a los buenos, y serás uno de ellos.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
A su tiempo se cogen las uvas.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Lo escrito, escrito esta.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
La razón es de quien la tiene.