Cuentas claras, amistades largas.
Perros y gatos, distintos platos.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
A quien mucho tiene, más le viene.
Quien se casa, casa quiere.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
El amor, de necios hace discretos.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
No hacen viejos los años, sino otros daños.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
Honor a quien honor merece.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
El pez grande se come al chico.
Muchos amigos pequeños, hacen a un enemigo grande.
Ávila, santos y cantos.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
A ese andar, llévalos mi baca.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Negocios de puercos, puerco negocio.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Loquillo y los Trogloditas.
Juicios tengas, y los ganes.
Copas son triunfos.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Criados, enemigos pagados.
Hablen cartas y callen barbas.
El que tiene es el que pierde.
Buena fama, hurto encubre.
Fiate de Dios y no corras.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.