Honra sin provecho la digo pecho.
Hacerse el de la oreja mocha.
A burlas, burlas agudas.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Labrador lunero, no llena el granero.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Hacerle a uno la pascua.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
Agrada y te agradarán.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Carnero, comer de caballero.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
El amor es ciego, pero ve a distancia
La intención es lo que vale.
La distancia hace a las montañas más azules.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
En enero, ni galgo lebrero ni halcón perdiguero.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Febrero, cebadero.
El que tiene boca, se equivoca.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Al mal tiempo, buena cara.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
No son malos tiempos, es malo el hombre
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
De vaca vieja, novilla brava.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.