Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
A confite de monja pan de azúcar.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Una espina en el ojo.
Esa es carne para los perros.
Cuando se escapó el consejo, vino el consejo.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
Preguntando se llega a Roma.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Otro gallo le cantara.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
Por Santa Marina siembra tu nabina; yo que lo sé, por San Bartolomé.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
A nadie le amarga un dulce.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Detrás de la soga va el caldero.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Hasta el rabo, todo es toro.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Hacer de su capa un sayo.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.