De los sufridos se hacen los atrevidos.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
De la esperanza vive el cautivo.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
De día y con sol.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
Quien más tiene, menos suelta.
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Grandotas aunque me peguen.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Nada es bello excepto la verdad
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Casa hecha, sepultura abierta.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Hay miles de miserias en un solo amor
Pedir peras al olmo.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Es agua derramada.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
De dolor, nadie murió.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Entre salud y dinero, salud primero.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
A barba muerta, poca vergüenza.
A la que te criaste, te quedaste.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Tres ges tiene el buen queso. grande, graso y grueso.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.