División y destrucción, hermanas gemelas son.
No te asombres por poca cosa.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
El que ríe el último, ríe mejor.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Al que veas en alpargatas por Navidad, no le preguntes cómo le va.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
La morena, de azul llena.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
Llegar a punto de caramelo.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
A la mujer le has de dar, por delante y por detrás.
Nosotros no perdemos tiempo en la vida; lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
A buey viejo, pasto tierno.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Nadie es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Saber cuántas son cinco.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
La palabra emitida no puede recogerse.
Se heredan dinero y deudas
El salario es de acuerdo con el trabajo.
A buen sueño, no hay cama dura.
El que come y no da, atragantado morirá.
Los errores del que cura, con la tierra han cobertura.