¿Queres dormir al sueño?
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
La verdad es de un solo color
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
Juego de manos es de villanos.
Quien da para recibir no da nada
A mala leña un buen brazado.
Todo hombre tiene su manía.
Saber uno los bueyes con que ara.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Es más listo que el hambre.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Males comunicados, suelen ser remediados.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Buen pedidor, mal dador.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Las palabras no cuestan plata.
Calienta más el amor que mil fuegos
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
No hay bueno caro ni malo barato.
El hombre propone y Dios dispone.