En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
La verdad es de un solo color
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
A mala leña un buen brazado.
Juego de manos es de villanos.
Quien da para recibir no da nada
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Saber uno los bueyes con que ara.
Todo hombre tiene su manía.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
Es más listo que el hambre.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Calienta más el amor que mil fuegos
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
El hombre propone y Dios dispone.
Males comunicados, suelen ser remediados.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Las palabras no cuestan plata.
A la bota, darla el beso después del queso.
Cinco: por el culo te la hinco.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
Debo, no niego; pago, no tengo.