El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Amores y dolores quitan el sueño.
A mala lluvia, buen paraguas.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
A gana de comer, no hay mal pan.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Del joven voy, del viejo vengo.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Más dañado que agua de florero.
Hay que dar para recibir.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
Al hombre y al caballo, no apurallo.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Para ser bella hay que ver estrellas
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.
Ofrecer el oro y el moro.
El corazón no sabe mentir
El caballero y la dama, también lo son en la cama.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
La humildad es el hilo con el que se encadena la gloria.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.