Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Pies, ¿para qué os quiero?.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Ni en pelea de perros te he visto
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Una en el papo y otra en el saco.
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
Bienes que ocasionan males, no son tales.
Te paso la pala diego
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
A caballo nuevo jinete viejo.
Perros raspan, pero la caravana passa.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
Dar al olvido.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Al pan pan y al vino vino.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
A dos palabras tres porradas.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
Habló el buey y dijo "¡mu!".
Juicios tengas, y los ganes.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.