Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
El fruto prohibido es el más apetecible.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
El que no esta acostumbrado a los calzones se le pelan los cojones.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Los patos marinos anuncian nieve.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
A buen sueño, no hay cama dura.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Casarse bajo el palo de la escoba
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
¿Quién barbecha en Abril?, el labrador ruin.
Corre más una loca en chanclas.
Tarde piaste pajarito.
Niños y viejos, todos son parejos.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Hacer la del humo.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Bebido el vino, perdido el tino.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Un mal pequeño es un gran bien.
Ningún burro se queda calvo.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
A buen año y malo, no dejes la harina en el salvado.
Pan de boda, duro a las pocas horas.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Si culo veo, de culo me da deseo.
Llamar al gato, gato.
No arrojes margaritas a los puercos.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Amigos somos, pero los peces aparte.