Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Cabeza chica, nunca es calva; mucha cabeza poco pelo.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Secreto entre reunión es de mala educación.
La belleza está en los ojos de quien mira.
Es más entrador que una pulga.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
A la vejez, cuernos de pez.
Con el buen sol, saca los cuernos el caracol.
Decir refranes es decir verdades.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Cuidado con la adulación
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
Buena crianza no pierde punto.
Casado por amores, casado con dolores.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Quien de verde se viste bonita se cree.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
Es más feo que carro visto por debajo.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
El buen tiempo ayuda en el trabajo.
Se sincero y honesto siempre.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
La ignorancia es madre de la admiración.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
A buen hambre, no hay pan duro.
Echarle mucha crema a sus tacos
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.